Mi familia era de clase media baja, trabajadora. Vivíamos en Barrio Azcuénaga, un barrio de laburantes lejos del centro de Rosario. Mi primer guitarra fue una Fratti (nacional) copia de una Fender Coronado...digamos, no era la chica más linda del barrio. Me la regal? mi mam? cuando yo estaba en 6º grado de primaria. La tuve hasta los 14...ese a?o, un conocido vend?a una Faim SG negra, muy barata...y para m? era como lo máximo, era un sueño. Pude juntar la plata con mucho esfuerzo, y vendiendo mi Fratti llegué a la Faim. Era feliz.
Mis viejos no me pasaban ni un centavo para comprar cosas relativas a la música. Ellos me compraban la ropa, las zapatillas, me daban plata para salir...pero nada mas...así que juntar un mango para comprar cualquier cosa era impensado. En casa no sobraba la guita. Mi ampli era un equipo de música valvular de mis viejos: tenía una entrada auxiliar, y enchufaba la viola ahí. Como era una entrada para cápsula de tocadiscos (qué antiguo) la viola distorsionaba de manera increíble...yo pensaba que sonaba mejor que nadie! La correa que usaba eran dos cinturones cosidos, para que sea bien baja como la de Jimmy Page. Las púas las hacía cortando tapitas de Cassettes, y lijándolas contra el cordón de la vereda. Tenía mi habitación llena de posters: Ritchie Blackmore, Steve Howe, Alex Lifeson y Jimmy Page.
Un cumpleaños (creo de 16) mi abuela me regaló un billete (serian 100 pesos de hoy) y lo primero que hice fue ir a un negocio y compré un encordado Fender y 5 púas Fender. Me pasé todo el viaje de vuelta a casa en el bondi mirando la foto de la Telecaster en el encordado, soñando con que mi guitarra Faim ahora sonaria como las violas de verdad... Yo era un bicho raro. Me pasaba todo el día tocando la viola. No salía a jugar al fútbol con amigos...de hecho casi no tenía amigos fuera de la música.

Vivía, respiraba y soñaba con la guitarra.

Cuando cumplí 17, Juan Carlos Baglietto (que me tenía de "pollo") me recomienda a Litto Nebbia, que estaba buscando un violero para su banda. Me tomé un bondi y me vine a Buenos Aires y aparecí a las ocho de la noche de un sábado en el pub donde iba a tocar Litto, con mi guitarrita, un pedal Boss GE6 y un ampli Acoustic de 20 watt (prestado...yo no tenía ampli). Litto me hizo subir a tocar con él...y ahí empezó mi carrera en la música. Durante la semana cursaba 5º año de Bachillerato en Rosario, y los fines de semana me ven?a a Buenos Aires a tocar.
Varias noches tuve que dormir en Plaza San Martín, abajo de un árbol porque no tenía ni un mango para hotel ni para volver a Rosario. Pero no me importaba...sólo me importaba tocar, y para mí tocar en Buenos Aires con un prócer del rock nacional era haber "llegado".
Apenas mi situación económica mejoró un poco, descubrí que el GAS existía...supongo que como reacción a mi pobre equipamiento durante años. Nunca en mi vida trabajé de ninguna otra cosa que no sea de músico.
La guitarra me dió todo. Creo que me está devolviendo con creces todo lo que puse en ella: mi tiempo, mis sueños, mis ganas, mis esperanzas. La guitarra no miente...y como dice el Diego: La guitarra no se mancha.